Colapso. Especulación. Pensamiento positivo. Mirada crítica. Ciencia. Ecología. Sentido común. Dios. Recursos internos. Solución de problemas, vidente africano con gran poder. Perros.
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12 abril 2010
29 marzo 2010
19 marzo 2010
adultez
Recientemente nos contaba un amigo que había estado en la selva amazónica de Brasil, que un día dos niños de cuatro años se fueron solos a pescar al río, pescaron unos peces y luego los cocinaron e invitaron a nuestro amigo a comer. (de la nota 3 capítulo 3 segunda parte de "la represión del deseo materno y la génesis del estado de sumisión inconsciente")
Me fijo en la Cindy que es la perra más inteligente que he tenido. Tiene un año y cinco meses y ya sabe todo lo que hay que saber sobre la ciudad. Además, la han criado sesenta gatos de un solar, que es como si el hada madrina de los gatos la hubiera tocado con la varita mágica de conceder virtudes. Hoy no nos acompaña ningún gato en el paseíllo, son fiestas y hay mucho follón en la calle, y la Cindy no tiene pues nadie más a quien cuidar. ¿Qué más puedo enseñarle a la Cindy? Está en la flor de la vida y llena de ansias de aprender más, y sin embargo ya lo sabe todo. ¡Qué decepción cuando comprenda que no hay más! ¿Qué les queda a nuestros perros sino volverse como nosotros, viciosos, tragones y drogadictos? ¡Ay! Y los míos tienen suerte...
¿Qué les queda a las demás especies de animales, si quieren sobrevivir, sino volverse como nuestros perros?
Como nuestros perros... Hummm... Por eso los animales son salvajes; tienen un poco de dignidad.
Observad conmigo, amigos míos, mientras el horrible mundo que hemos creado se desmorona y se lleva consigo el que Dios había creado, una de las últimas luchas honestas que habrá en el mundo: la lucha entre la avaricia humana (que quiere poseer todo tipo de peluches y a cambio ofrece la supervivencia) y la dignidad de los animales salvajes, que no quieren acabar como los perros.
Me fijo en la Cindy que es la perra más inteligente que he tenido. Tiene un año y cinco meses y ya sabe todo lo que hay que saber sobre la ciudad. Además, la han criado sesenta gatos de un solar, que es como si el hada madrina de los gatos la hubiera tocado con la varita mágica de conceder virtudes. Hoy no nos acompaña ningún gato en el paseíllo, son fiestas y hay mucho follón en la calle, y la Cindy no tiene pues nadie más a quien cuidar. ¿Qué más puedo enseñarle a la Cindy? Está en la flor de la vida y llena de ansias de aprender más, y sin embargo ya lo sabe todo. ¡Qué decepción cuando comprenda que no hay más! ¿Qué les queda a nuestros perros sino volverse como nosotros, viciosos, tragones y drogadictos? ¡Ay! Y los míos tienen suerte...
¿Qué les queda a las demás especies de animales, si quieren sobrevivir, sino volverse como nuestros perros?
Como nuestros perros... Hummm... Por eso los animales son salvajes; tienen un poco de dignidad.
Observad conmigo, amigos míos, mientras el horrible mundo que hemos creado se desmorona y se lleva consigo el que Dios había creado, una de las últimas luchas honestas que habrá en el mundo: la lucha entre la avaricia humana (que quiere poseer todo tipo de peluches y a cambio ofrece la supervivencia) y la dignidad de los animales salvajes, que no quieren acabar como los perros.
11 marzo 2010
Me lo contaron anoche:
"Conocí en la cárcel a uno que había atropellado a una madre y a su hija. Estaba en la celda de al lado, y se machacaba la cabeza contra la pared. Yo oía los golpes: bum! bum! y me estremecía.
Él era camionero. La mujer había cruzado por delante de un autobús empujando el carrito. Se los había encontrado de golpe. No pudo hacer nada.
Había sido un accidente, pero los funcionarios se lo recalcaban "¡has matado a esa gente!" y le llamaban asesino.
"Conocí en la cárcel a uno que había atropellado a una madre y a su hija. Estaba en la celda de al lado, y se machacaba la cabeza contra la pared. Yo oía los golpes: bum! bum! y me estremecía.
Él era camionero. La mujer había cruzado por delante de un autobús empujando el carrito. Se los había encontrado de golpe. No pudo hacer nada.
Había sido un accidente, pero los funcionarios se lo recalcaban "¡has matado a esa gente!" y le llamaban asesino.
24 enero 2010
la canción del que no quería mentir
Y esta pal Ignatus, que ha comentado por aquí hace pocos días...
Y pa todos nosotros, ¡qué cojones!
Y pa todos nosotros, ¡qué cojones!
20 enero 2010
consciencia
Aunque no seamos conscientes de muchas cosas nuestro subconsciente es consciente de todo. La conquista de la consciencia consiste en ser más conscientes de las cosas de las que nuestro subconscinete ya era cosnicente.
25 diciembre 2009
13 diciembre 2009
Punto de contacto
En la frontera entre yo y el mundo se libra la batalla.
Ahí hago juegos malabares con lo que toco.
Soy el único responsable de esa frontera.
08 agosto 2009
Ama y haz lo que quieras
Deben de ser muy numerosos, muchísimo más de lo que nos pensamos. Pero no hay forma de saberlo. De entre ellos sólo salen a la luz pública los criminales, y sus crímenes son tan atroces que contaminan ¡ay! a todos ellos.
Mienten en las encuestas, no quieren que nadie sepa que lo son, y así las estadísticas quedan falseadas; y más ahora, que desde EEUU, ese patoso entre las naciones, se lleva orquestando desde hace años una durísima e intransigente campaña en su contra.
La campaña ha tenido tanto éxito, a base de películas de juicos y terror psicológico, que desde ya hace unos cuantos años el término con el que se los designa es para mucha gente sinónimo de criminal.
Y sin embargo son muy numerosos; las experiencias tempranas son las que marcan en la vida, las que más se recuerdan, y la mayoría de nosotros tuvimos nuestras primeras experiencias sexuales con otros niños...
Mienten en las encuestas, no quieren que nadie sepa que lo son, y así las estadísticas quedan falseadas; y más ahora, que desde EEUU, ese patoso entre las naciones, se lleva orquestando desde hace años una durísima e intransigente campaña en su contra.
La campaña ha tenido tanto éxito, a base de películas de juicos y terror psicológico, que desde ya hace unos cuantos años el término con el que se los designa es para mucha gente sinónimo de criminal.
Y sin embargo son muy numerosos; las experiencias tempranas son las que marcan en la vida, las que más se recuerdan, y la mayoría de nosotros tuvimos nuestras primeras experiencias sexuales con otros niños...
Pederastia: de Paidós = niño y Eros = deseo, atracción
Paidofilia: de Paidós = niño y Filia = atracción, amor
Andan psicólogos, psiquiatras y otros "expertos" preguntándose qué es lo que anda mal en la mente de estos individuos; cuando son ellos precisamente, los pocos sanos que tenemos; los que no han activado el tonto tabú cultural que a una cierta edad nos hace rechazar el amor por los niños y substituirlo por el amor por los adultos quienes son el síntoma de una enfermedad grave y terrible que padecemos todos como individuos y como sociedad:
Que a medida que crecemos nos volvemos más feos, más desagradables y menos atractivos.
12 julio 2009
Hoy toca cita literaria, disculpad mi pereza creativa.
Los cuatro hermosos gatos que seguís mi blog con interés
reconoceréis sin duda (aunque mucho mejor escrito que lo
mío) qué bien se acomoda de algunos escritos previos míos.
El Desconocido
En la calle, han detenido al hombre y a la mujer. Se les oye gritar bajo los golpes. Es insoportable.
Freud se levanta precipitadamente y se dirige a la ventana.
El Desconocido se interpone y se lo impide.
No, por favor.
FREUD: ¡Y permite Vd. que esto suceda!
EL DESCONOCIDO: Hice al hombre libre.
FREUD: ¡Libre para el mal!
EL DESCONOCIDO (cortándole el paso, pese a los gritos, que se hacen más fuertes): Libre para el bien y para el mal, sino la libertad no es nada.
FREUD: ¿Así que no es Vd. responsable?
Por toda respuesta, el Desconocido deja bruscamente de retenerlo. Freud se precipita hacia la ventana.
Los gritos se han calmado. Únicamente se oye el paso de las botas, que se alejan.
El Desconocido se ha desplomado sobre un asiento.
Han detenido a una pareja. Se la llevan... (girándose hacia el Desconocido) ¿Dónde?
EL DESCONOCIDO (sin fuerzas): a los campos...
FREUD: ¿A los campos?
Freud está espantado por la noticia. Se acerca al Desconocido que está aun más enfermo que él...
¡Impídaselo! ¡Impida todo esto! ¿Cómo quiere que después de esto sigan creyendo en Usted? ¡Basta!
Lo toma por el cuello de la camisa y lo sacude.
EL DESCONOCIDO : No puedo.
FREUD (vehemente): ¡Vamos! ¡Intervenga! ¡Detenga esta pesadilla, rápido!
EL DESCONOCIDO: No puedo. ¡Ya no puedo!
El desconocido se libera, reune sus fuerzas para ir a cerrar la ventana. Por lo menos ya no se oye el sonido de las botas...
Se apoya contra la ventana, agotado.
FREUD: ¡Eres todopoderoso!
EL DESCONOCIDO: Falso. En el momento en que hice a los hombres libres, perdí la omnipotencia y la omnisciencia. Hubiera podido controlarlo todo y saberlo todo por adelantado si simplemente hubiera construído autómatas.
FREUD: Entonces ¿porqué lo hiciste, este mundo?
EL DESCONOCIDO: Por la razón que justifica todas las tonterías, por la razón que nos hace hacerlo todo, sin la cual nada sería... por amor.
Mira a Freud, que parece sentirse incómodo.
Bajas los ojos, mi Freud, ¿tú no quieres esto, eh, un Dios que ama? ¿Prefieres un Dios que ruge, de rostro terrible, vengador, que lanza rayos con las manos? Todos vosotros preferís esto, un Padre vengador, en vez de un Padre que ama...
Se acerca a Freud que está sentado, y se arrodilla ante él.
¿Y porqué os habría hecho yo, si no fuera por amor? Pero vosotros no la queréis, la ternura de Dios, vosotros no queréis un Dios que llora... que sufre... (tiernamente) Oh, sí, tú querrías un Dios ante el que prosternarse, pero no un Dios que se arrodilla...
(Eric-Emmanuel Schmitt
"Le Visiteur" Traducción propia)
Texto sacado de Théovie
01 julio 2009
04 abril 2009
El 15 de febrero de este año era domingo, había llovido. Salí cámara en ristre dispuesto a hacer algunas buenas fotos (esto de las cámaras digitales nos hace parecer a todos turistas japoneses). Un montoncito de hierba que había sobrevivido junto a los rieles del tranvía me parecía merecedor de pasar a la posteridad ¿quién sabe si en un futuro lejano cuando todos hayamos muerto y los extraterrestres o los arqueólogos acaricien nuestros restos no será esta la única foto que quedará de nuestra época? agachado, con el culo en pompa, encuadrando bien, reteniendo la respiración... ¡Mierda!Alguien me estaba empujando el codo. Me giro: es un perro.
(Los perros tienen una pronunciación muy defectuosa, y entienden poco nuestras palabras, es decir, lo que creemos que decimos. En cambio tienen un excelente lenguaje corporal con el que pueden expresar conceptos sutilísimos, y sobre todo entienden muy bien lo que decimos, es decir, lo que a despecho de nuestras palabras expresa nuestro lenguaje corporal)
.- Déjame en paz, tío, ¿no ves que me estás molestando?
El perro se puso delante para que lo viera. Era un Rotweiler. En ese momento debí hacer esta foto, la primera que le hice, la que sin duda irá a parar a los museos extraterrestres de dentro de mil años..
.- ¿¿?? Perdona tío, es que así agachado y con ese olor me parecía que eras un hombre-perro...
.- Me has tocado el codo justo cuando iba a pulsar el disparador, estaba muy concentrado... bah, no pasa nada, ¿qué quieres?
.- Mira, que he visto que has dejado una bolsa en el alfeizar de esa ventana y sé que tiene comida, ¿no me darías un poco?
Ya estábamos junto a la ventana, donde estaban mi paraguas y mi bolsa, así que no podía engañarle.
.- Son tres panecillos de chocolate, que los llevaba a casa de unos amigos para desayunar, pero te puedo dar el mío.
.- Gracias.
Y se lo comió.
.- ¿Dónde está tu amo?
.- --- --- --- ¿Qué?
.- Tu jefe, tu humano, el que se ocupa de tí. ¿Dónde está tu responsable?
.- Estoy sólo.
.- Eres un perrazo muy grande para andar solo por la ciudad, ¿no sabes volver a casa?
.- Eso es, no sé volver a casa.
Discutimos algo más sobre el tema pero no logré sacarlo de ahí.
.- Bueno, si me sigues igual te puedo ayudar -le dije.
Y me dirigía a un veterinario cercano de guardia 24 horas.
El perro, qué suerte la mía, no tenía chip. Ni lo conocían allí.
Anduvimos mucho tiempo recorriendo el barrio de arriba abajo. Vimos varios dueños de perros y otro veterinario de guardia. Nadie lo conocía y él no hizo ademán de reconocer nada.
Al final, cuando estuve seguro de que el animal no escondía aviesas intenciones ni era un loco peligroso disfrazado de perrito bueno llamé a mi amiga. En su casa llevaban 3 horas esperándome para desayunar...
.- Voy con el Rotweiler.
.- Aquí no me lo traigas que me da miedo.
.- ¡Pero si voy siempre con el Rubio y la Cindy!
.- Es distinto, ellos son buenos.
.- Y este también es bueno.
.- No me fío.
.- Bueno, baja abajo y lo ves, y tú decides.
.- Así se hizo, y claro, le gustó.
Pero qué sorpresa, cuando intentamos entrar en el patio el perro se negaba.
.- ¡No, no, que me da miedo!
Este no sabe nada de puertas estrechas -pensé- sólo de portales anchos.
Al final conseguimos hacerle pasar sentándonos en las escaleras del patio con la puerta abierta y hablándole muy cariñosamente.
El ascensor...
.- ¡¡No, no, a esa caja estrecha no!! ¡¡ahí si que no me meteréis!!
Y desde luego parecía imposible, pero en el patio no se podía escapar como no fuera hacia las escaleras, y estas también le daban miedo. Al final lo cogí en volandas y de este modo poco digno entró en el ascensor.
Seis pisos; lo que tarda en subir un ascensor normal seis pisos; y un axfisiante olor a miedo lo impregnó todo: El ascensor, nosotros, nuestras ropas...
Este no sabe nada de escaleras ni de ascensores -me dije- siempre ha vivido en un bajo o en un chalet.
Pero... ¿qué hacía entonces en pleno centro de la ciudad?
Seis horas después llegaba a casa con el perro, collar, correa y pienso que había mendigado en los veterinarios, con la esperanza de que estuviera lo bastante cansado para no crearme dificultades con Rubio ni con los sesenta gatos del solar.
No me las creó. Comió y se echó a dormir en la alfombrita que le puse, y poco después pude salir a dar al Rubio y a la Cindy un merecido paseo nocturno.
Ved aquí una foto de los tres hecha una semana después.
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