18 julio 2007

Y aquí está la respuesta al enigma del refrán misterioso.

No hay mal que por bien no venga

La iluminación súbita que sentí el otro día lo explicaba así:
¿Sufres? ¿las estás pasando putas? ¡aguanta, colega, aguanta! el sufrimiento y puteo de ahora está preparando momentos mejores de bienestar. Como quiera que somos interactivos con el mundo nuestra actitud determinará también como seguiremos viviendo. Si virilmente resistimos el dolor, no culpamos a nadie y conservamos la confianza en nosotros mismos, cuando cese el sufrimiento habremos crecido bastante, y seremos capaces de disfrutar más y mejor de la vida.

3 comentarios:

Antígona dijo...

¿No es este el mensaje del cristianismo, aguanta, aguanta, que lo mejor ya vendrá "después"?

Es que hoy me he levantado un poco mosca cojonera...

Por cierto, ¿ha desaparecido un post que hablaba del falocentrismo o yo sufro alucinaciones últimamente?

Un beso

huelladeperro dijo...

Sí, es el mensaje del cristianismo, que se refiere a toda la vida en la tierra, mientras que el bien posterior no toca esperarlo hasta después de muerto. Creo que la sabiduría popular dice algo ligeramente distinto:
la actitud positiva ante la dureza de la vida (propugnada por el mismo refrán) permite superar esa dureza con bien, y entonces se observa que ese mismo sufrimiento fue la puerta a un bienestar siguiente.

Yo creo que la misma actitud viril permite disfrutar mejor de la vida, pero esta actitud fuerte suele darse después de enfrentar el carácter a duras pruebas.
Tú dirás...

Ana dijo...

lo del cristianismo es un eterno "harakiri"... mi culpa, mi culpa, mi gran culpa...

Tiene razón en una cosa: todo lo que nos pasa es porq lo hemos decidido...el problema es que todo se queda en la culpa... y paraliza cualquier acción. De allí viene el querer dar lástima, la manipulación, y otros grandes males.

en cuanto a la entrada, prefiero pensar: "No hay bien que por mal no venga". Eso le quita dramatismo al "mal", ya que por estructuras de pensamiento, nos queda mucho más presente el inicio de las frases.Si al principio decimos: "Bien", ya nos sentimos mejor, y "mal" pierde importancia.

... No es lo que decimos, sino lo que elegimos pensar...