27 octubre 2007

Si le das un pez a un pobre, le solucionas el hambre de un día.
Si le enseñas a pescar, le solucionas el hambre de toda la vida.
Pero si le enseñas a pensar solucionará él sólo su problema.

Y tendrás, ¡por fin! alguien con quien hablar.

Y si entre los dos enseñáis a pensar a más gente.
Que solucionarán solos su problema de alimento.
Y sus otros problemas.
Muchos trabajos serán inútiles.

Y sobrarán:
Funcionarios de ventanilla, políticos, jueces y abogados, trabajadores de la banca, asistentes sociales, médicos y psicólogos, terapeutas, sexólogos, curas y religiosos, deportistas de élite...
Y todos los intermediarios que no aportan más que plusvalía a lo que ofrecen.

4 comentarios:

mademoiselle P dijo...

evidentemente.. y por eso la maquinita del mundo no va a paermitir jamas la enseñanza del pensamiento, no puede darse ese lujo.. un dia culparon a la iglesia, pero ahora hasta el mas laico de los laicos funciona con la misma maña: nos cantan dia y noche la cancion de cuna que nos mantiene adormecidos, en un letargo pintado de noticieros que nos hace creer que es vigilia.. :S

Gen dijo...

sin duda! Gran verdad.

Tengo una pregunta para ti:

¿cómo enseñas a pensar a alguien que no quiere aprender a pensar, que prefiere la comodidad de la muleta, la irresponsabilidad, la dependencia?

Porqe el camino hacia la independencia y hacia la libertad es un camino de dolor y sufrimiento... Cómo enseñar que ese dolor merece la pena, la belleza del mismo dolor?

Yo tengo mi respuesta pero quiero oír la tuya

huelladeperro dijo...

Hasta donde yo sé no puedes.

Siempre que alguien ha avanzado un poco en su camino y yo era causa de ello, ha sido alguien que ya estaba en el camino, no he tenido que convencerlo de nada.

Algunos han aprendido de mí mucho después de que nos separaramos. Aquí y allá, de lejos, les he visto aplicando los remedios que me habían despreciado.

No se me ocurre más manera que estar, irradiar, predicar con el ejemplo, ser digno.

Muchas veces dije algo así: Dejádmelo diez o doce días a solas y veréis como se le va toda la tontería. Y desde luego pensaba en llévármelos lejos, bien lejos de cualquier lugar habitado o referenciable, donde no tuvieran más remedio que enfrentarse con la vida, la de verdad, viéndola de frente. (algo así como tirarlos al agua) ;)

Creo que todos quieren aprender, o están dispuestos a aprender, aunque sólo sea un poco.

A veces un poquitín de clase, dos minutos con una persona muy despierta, son materia suficiente para que la rumien durante varios días.

Esos aprenden lentamente; normal; el movimiento general es muy lento.

Hay, habemos, alumnos rápidos y alumnos lentos. Todos necesitamos aprender.

La pecera es muy grande. No veo por qué, si somos tiburones o delfines, debemos ir acompañados siempre por la misma rémora.

Disfruto; de verdad, disfruto más enseñándole a Diógenes a ser libre que en muchas discusiones de café, o de "arreglar el mundo".

Seguiré pensando en ello. quisiera, también, oir tu respuesta.

Gen dijo...

Coincido. Es difícil no estar de acuerdo contigo.

También confío bastante en las mujeres (más abiertas al cambio, a aprender, dudar...) y en su poder a la hora de expandir las mentes cromañones de sus maridos. Son como una llave que sirve para varias puertas.

También confío en el poder de algunas drogas.