27 enero 2014

Las jodidas profecías autocumplidas... ¡Qué poder tienen! sobre todo entre nosotros los humanos...
El problema está en mi opinión en que nadie mira a los otros con sus propios ojos, sino con gafas de colores; con una rejilla polarizada que sólo deja pasar aquello que encaja en las espectativas que la sociedad sembró en nosotros.
Es decir: miramos el color de los ojos o la etiqueta del bolso del prójimo; cualquier cosa que la sociedad nos haya enseñado a mirar; antes que mirarlo a él realmente. Nos falta; nos hace falta la mirada libre de prejuicios del chimpancé chimps" vs humans.
¿Como se sentían ellos ayer? pregunta Jane Elliot a sus alumnos.- como un perro con una correa -responde uno de ellos.
Todos somos perros con correas, y lo más triste es que se las ponemos a todo. Hasta a los chimpancés y a los perros, como si tuviéramos que cumplir algún extraño mandato divino de dominar, sojuzgar, aplastar todo lo que hay en la Tierra hasta destruirlo...
Nosotros incluídos, claro, porque la sociedad actúa contra los pocos individuos que se rebelan contra los prejuicios y lo que se espera de ellos. La selección debe haberse decidido (estarse decidiendo) a favor de los individuos obedientes y mansos que siguen las reglas del rebaño. Un inmenso rebaño, eso somos, en el que casi todos los individuos con criterio propio, como lo tiene cualquier chimpancé, acaban suicidándose; siendo asesinados en guerras; pudriéndose en la cárcel; instalando campamento en los supermercados de las drogas; en el manicomio controlados por los nefastos psiquiatras; o siendo absorbidos y corrompidos por la máquina ciega que todo lo destroza: la sociedad humana.

3 comentarios:

- dijo...

La perdida de tiempo de identificarse esclavo no tiene fin hasta que se acepta la esclavitud (toda y cualquiera) como fundamento esencial de la libertad. Por que la libertad no la definimos, nos define.

Cuidado con los adalides de la mísma. Son lo contrario.

huelladeperro dijo...

La mayor esclavitud que sufrimos es ser tan numerosos.

Y la presión aumenta constantemente. Día tras día, año tras año...

- dijo...

No entiendo a que te refieres específicamente, aunque podría estar relacionado con el hecho de que siendo menos es mucho más relevante encontrarse con otra persona en medio del desierto. Caminas por la ciudad, rodeado de miles de personas, pero es lo mísmo que caminar rodeado de nadie. Es esa paradoja, esa frialdad. En los pueblos, todos se conocen, pero también se odian más. Extremos tremendamente absurdos. Perder el tiempo odiando, llenarse de mierda en búsca de una justicia y libertad de mierda para nada.... para enfermarse uno con su propio veneno.